06 Aug, 2010
Nueva York, la ciudad que nunca duerme. 2
Posted by: admin In: Destinos de Estados Unidos|Nuestros Clientes
La llegada fue en el aeropuerto de Newark, en New Jersey, a 20 km de Nueva York. Este aeropuerto ofrece un servicio bastante moderno, que permite trasladarse hasta Manhattan (estación Penn Station) por tren en menos de 30 minutos (una vez tomado el Airtrain que conecta las diferentes estaciones del aeropuerto con la terminal ferroviaria).
El boleto tiene un costo de u$d 15 actualmente en NJTransit y u$d 30 en Amtrak, que es el tren de primera clase. Una vez en Penn Station es recomendable, según los tiempos y necesidades de cada uno, adquirir la tarjeta MetroCard, que permite utilizar ilimitadamente el metro las 24 horas del día y los autobuses de la ciudad hasta por una semana (con un costo de u$d 27).
Si bien es cierto que para conocer Nueva York la mejor manera es recorriendo sus calles y avenidas, es casi imposible visitar toda la isla sin subirse a un trasporte público, además de que se ahorra mucho tiempo. Por supuesto, que se puede alquilar un auto, pero se debe tener en cuenta que el estacionamiento cuesta, aproximadamente u$d 15 la hora.
El metro de Nueva York es, como toda la ciudad, bastante seguro, rápido y eficiente y ofrece la ventaja adicional de observar en una pincelada diferentes rasgos, lenguas y vestimentas que pueden sorprender a quien viaja en él.
Times Square es el corazón de Manhattan, el lugar donde confluyen el montón de personas que transitan por dia, que ofrece pantallas gigantes y brillantes luces de neón.
Al caminar por la avenida Broadway y sentarse en las escalinatas rojas de Times Square, se puede sentir que se está verdaderamente en el centro del mundo; hacia donde quiera que se mire el ritmo vertiginoso de la gran ciudad contagia y es inevitable, incluso, enmudecer ante lo que se está presenciando.
En Broadway los amantes del teatro y los musicales tienen una gran variedad de opciones, desde Mamma Mia y El fantasma de la Ópera, hasta Chicago y Memphis, por mencionar sólo algunos de los que se encuentran actualmente en cartelera.
Una buena manera de comenzar a conocer Nueva York puede ser desde las alturas. El Empire State Building es quizás el edificio más emblemático de toda la Gran Manzana. Durante más de 40 años este edificio fue el más alto de la ciudad, hasta la construcción del World Trade Center. Después de los atentados terroristas de 2001, este se convirtió nuevamente en el edificio más alto de la ciudad y en uno de los más visitados observatorios del mundo. En la planta alta Tom Hanks quedó maravillado ante la presencia de Meg Ryan en Sleepless in Seattle y Cary Grant esperó en vano a su amante, Deborah Kerr, en una de mis películas favoritas, An Affair to Remember.
Las filas para ingresar al Empire State suelen ser muy largas, por lo que el Top of The Rock (en el Rockefeller Center) se convierte en una gran opción, ya que ofrece vistas adicionales de Central Park, la catedral de San Patricio, el distrito financiero, muy a lo lejos de la Estatua de la Libertad y, por supuesto, del mismísimo Empire State Building. La entrada al Top of The rock cuesta u$d 21, prácticamente no hay que hacer fila para ascender y también se puede adquirir por u$d 2 un mapa que indica los principales atractivos que se observarán desde las alturas.
Si de lo que se trata es de comenzar un domingo de la manera más neoyorkina posible, Central Park es la opción indicada. Todo pasa en Central Park: artistas callejeros, jazzistas, patinadores, violinistas, cantantes de gospel, grupos de rock, actores experimentales, pintores, paseadores de perros, carrozas tiradas por caballos, ardillas y, por supuesto, los famosos e infaltables corredores, dan vida a uno de los lugares conocidos de Nueva York.
¿Quién no recuerda a Macaulay Culkin dando de comer a las palomas en Mi pobre angelito 2?
En una extensión de 4 km de largo se pueden encontrar varios lagos artificiales, que ennvierno se convierten en pistas de patinaje, y grandes áreas verde usadas para diversas actividades deportivas. Caminar por las veredas del parque, sentir el aroma a pino, tirarse sobre el césped y estar en un simpre contacto con la naturaleza es una experiencia hasta un poco extraña que vale la pena vivir en una ciudad enmarcada por los rascacielos y el ruido constante.
No hay que perderse el castillo Belvedere, The pond, The Lake y el Bow Bridge, además delcdonde fue asesinado John Lennon hace casi tres décadas atrás.
Continuará….

